La ley contempla la detención domiciliaria para supuestos determinados: personas mayores de setenta años, quienes padecen enfermedades que el encierro agrava o no permite tratar, personas con discapacidad, mujeres embarazadas y madres con hijos pequeños a cargo, entre otros casos que la normativa enumera. No es automática en ninguno: cada supuesto se acredita y el juez pondera.
El expediente de una domiciliaria se construye con prueba dura del supuesto invocado. En los casos de salud, la historia clínica completa, los informes de los médicos tratantes y, cuando corresponde, las pericias médicas oficiales que confirmen que el tratamiento intramuros es insuficiente o que el encierro agrava el cuadro. En los supuestos de maternidad y cuidado, la acreditación del vínculo, de la convivencia y del interés superior de los niños involucrados. La regla práctica es una: el supuesto no se invoca, se demuestra.
El domicilio propuesto es la otra mitad del pedido y se verifica: quién vive allí, en qué condiciones, con qué conformidad de los convivientes y con qué viabilidad de control. Un domicilio sólido, estable y verificable sostiene el pedido; uno improvisado lo hunde. Cuando el régimen incluye monitoreo electrónico, la factibilidad técnica del dispositivo en ese domicilio también integra el análisis.
Concedida la domiciliaria, empieza la parte que menos se explica: sostenerla. Las salidas del domicilio solo proceden con autorización judicial previa, incluso las médicas programadas; las urgencias se documentan de inmediato; las verificaciones pueden ocurrir en cualquier momento y la ausencia injustificada es el camino directo a la revocación y al reingreso. La familia conviviente asume, en los hechos, un compromiso propio: el régimen funciona si toda la casa lo respeta.
Un matiz procesal que importa: la domiciliaria puede plantearse tanto durante el proceso, como morigeración de la prisión preventiva, como en la ejecución de la condena firme. Los fundamentos se parecen, las vías y los jueces cambian, y elegir el carril correcto con el momento correcto es parte del trabajo técnico que estos pedidos exigen.